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domingo, 20 de enero de 2013

El caso de Marissa

Día 1

 No se sabe nada de Darril Stevenson.

Eithan no me ha dado casi información. Incompetente. Sólo sé dónde viven sus padres en Chicago, y dónde vivía él en Nueva York. Y, por supuesto, dónde vivía la desdichada universitaria que murió "descorazonada". Pobrecilla.

Ni siquiera he podido ver las fotos de la chica, con lo cual ni siquiera sé si puede tratarse de un asesinato ritual. Lo cual, por supuesto, descartaría al tal Darril como culpable. Aunque no me importa demasiado. Sólo quiero los malditos 1000 dólares, pero si él no es el culpable, sabré que escapa y que está muerto de miedo.

Nikki está trabajando bastante bien, no se puede negar. A pesar de que nadie le ha pedido que lo haga. Pero ya me he rendido, que curre lo que quiera. A veces es útil. Esta mañana ha venido con algo de información sobre Darril y sus padres. Su dirección, su profesión, y otros datos de interés.

Viajamos a Chicago, por supuesto. Allí fue dónde avancé algo más en la investigación. No encuentro a Darril, pero por lo menos sé que el señor Stevenson no es su padre realmente (bienvenido al drama de los adoptados, chaval), y de hehco le tiene bastante cruzado. No sé qué habrá hecho Darril, pero a su padre no le ha gustado nada, tanto que hasta le ha quitado el apellido. Y la herencia, por supuesto. (Ja, Ja, chaval). Tuve que colarme en su cuarto para investigar a fondo (como dato de interés diré que estaba todo demasiado impoluto), y llevarme su portátil. En el portátil encontré algunas fotos de interés, y un chaval bastante peculiar. Su nombre es Edd, según las informaciones de Eithan.

No me conformé con lo que encontré. Así que me quedo en el hotel frente a la casa de los Stevenson hasta nuevo aviso. No tengo otra pista, así que espero que realmente aquí esté la clave del paradero del puñetero Darril.